En un rojo atardecer en que el sol sangró de pena,
En un momento de angustia que el dolor desencadena
En una tristeza amarga que clama una risa sincera
Escucho vacía canción que canta la luna llena
Y es el hielo de la noche el que mis fuerzas agota
O son palabras que hieren, aquellas amargas gotas
Que queman mis ilusiones, una tras otra tras otra
Y las llevan a jugar, junto las almas rotas
Es que duele la mentira tanto o más como la hoja
De aquella navaja avara, que el mismo suelo sonroja
Con el vino de las venas del amor que se deshoja
En un carnaval de llanto que a mis letras tanto enoja.
Y el aroma más se borra, y el sonido más se pierde
Y en las sendas esa rosa yace allí a su propia suerte
Tal como aquel mártir solo que su destino remuerde
Te dejo al fin marchitar, en olvido siempre ardiente
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